
Hoy ya dormimos aquí, aunque todo lo demás lo hacemos donde los abuelitos porque aun no tenemos agua potable. Ha sido una gran bendición construir nuestro apartamento, y sobre todo, ver la mano de Dios en todo el proceso, ayudandonos en todo, proveyendo para cada detalle, protegiendonos a nosotros y a nuestros trabajadores, dándonos un maestro de obra bueno en lo que hace y confiable...y a unos abuelitos y suegros que en todo momento tuvieron sus brazos y casas abiertas para nosotros!
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